26 jul 2007




EL HOMBRE SIN ROSTRO II

(breve y peligrosa visita al espejo)



"La evolución cultural equivale a la eliminación del ornamento del objeto usual. Creí con ello proporcionar a la humanidad algo nuevo con lo que alegrarse, pero la humanidad no me lo ha agradecido. Se pusieron tristes y su ánimo decayó... " Ornamento y crimen, Adolf Loos



Buscar mi reflejo al acicalarme es una ceremonia inútil, es imposible reconocerme.


Segundo a segundo el maquillaje cubre mi rostro y con él se barren tambien las expresiones; mi cara comediante se vuelve de goma, sintética y fléxible, soy todas las mujeres y ninguna. No tengo nada que recriminarles a los papúas, ni a los "darkys", ni a los que se han llenado el rostro de agujeros; como ellos manifiesto la primitiva pulsión de publicar y darles sentido a mis excesos, sólo que yo lo hago desde el más alto escalón de mi tiempo.


Hubo un tiempo en que yo era yo, y la vida tambien era un circo; pero en ese entonces yo no era este payaso guason, sino un trapecista. Cada día recorria con mi caja de cristal llena de sueños el cable largo y altísimo, cada día, bamboleando, temblando, luchando...


Hoy no. Prefiero vivir a ras de suelo porque es la única manera de no caer, he cambiado el cristal por el plástico porque ademas de ser baráto no se rompe aunque caigas, y los sueños...


Tengo amantes con carro, la última tecnología de la comunicación en mis manos, una vida libre de sueños, porque entre menos valga lo que cargues dentro nadie te lo quiere robar, o dime ¿tú me arrebatarías esta mierda? No creo, casi todos tenemos lo mismo; y lo mejor es que no duele, el plástico no duele, el aluminio no duele, el platino no duele, ni siquiera el oro duele. Nunca, más que a veces que como hoy busco desesperadamente mi rostro, y no lo encuentro.