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23 may 2008

HOLA A TODOS:

APROVECHANDO que està es la ùltima pues decidì que ahora si nos vamos. Me encanta mi blog. Me gusta mucho acercarme de alguna manera a gente tan chida como ustedes, pero quiero que estè espacio sea diferente, algo ya no me termina de agradar en èl. Asi que lo que decidì despuès de recibir una respuesta esquiva a esta carta, y sin que tenga mucho que ver con el blog, fue borrarlo; no todo ni de tajo, pero como ustedes se pueden dar cuenta muchos post han sido suprimidos, sòlo he dejado mis favoritos de cada mes, (me encantò noviembre, deje muchos), los homenajes y ... creo que nada màs. Esto si es un acto impulsivo, y lo es porque todos mis actos son asì, pero no es algo emocional, simplemente quiero que mi blog cambie y quiero despedir el primer SOL DE HIELO como se merece. Espero que les guste releer o leer los viejos post, para despedirlo, espero que en el SEGUNDO SOL me acompañen. Un abrazo a todos y hasta luego.




LA ÙLTIMA CARTA DE AMOR A ESE AMOR

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Hola si no quieres leerlo bórralo antes y conste q te advertí. Hablarte de amor de nuevo en una carta abierta es ridículo, sobre todo, porque sé que no la vas a leer. No tengo idea del porque escribo esto, y ni siquiera sé si en realidad yo lo estoy escribiendo, o si alguien me lo dicta...
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¡Que trilladas están las historias de amor! no crees?
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Pero hay que celebrar que es la última carta que te escribo; Son palabras que de tanto decirlas perdieron significado, quedaron vacías, Y pensándolo bien así son las cosas contigo; Sé también, que haber roto el espejo el último amanecer juntos, fue en absoluto el augurio de nuestra patética suerte; al verte soy un zoombie, un vudú de alguien, no tengo más convicciones, Dos cafés, muchos recuerdos, pero mis ojos ven el pasado como se ve una pelicula. ni prejuicios, ni ideales; soy tu barro, Besos lejanos, tan lejanos que tener los labios cerca es igual a ver como pasan los pasajeros de un tren, tu tela, tu cuerpo, ¡Ah! no hay que descontar el gato negro que te regalé, y las miles de veces que me negué a decirte a los ojos cuanto te quería. jamás osaria detenerlos... Y eso me da miedo.
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Aveces te extraño ferozmente, Sabes?De nada sirve huír pero tampoco acercarse, Me estoy despidiendo de ti en esta carta La más tonta carta es más lógica que esto; la atracción es tan intensa como el rechazo, y no te lo voy a decir en vivo, las sonrisas tan letales como el odio; porque no se cuando te veré, El romance que tengo con tu cuerpo está más blindado que tu indiferencia; y no sé si cuando te vea podamos hablar, Debo decirte, también, que lo más dificil de olvidar son tus vellos; y no sé si tenga caso hablar; no tengo ningún privilegio para meterte en todas mis historias, y mis sueños, ni en mi cama, por supuesto nos besamos debajo de todas las escaleras que se encontraron en nuestro camino. y yo me sentía cada segundo más y más insignificante, ¡Que trilladas están las historias de amor! y para acabarla empezaste a hablar, y debimos haber tirado mucha sal en el desyuno, comida o cena; no crees? no hay razón para que el corazón se sienta raspado contra la pared cada vez que se abre el estúpido messenger y no hay nada tuyo, ni un recado, ni un hola, ni un correo...
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Te conocí en octubre, y no sé por qué no podía dejar de verte. Quería amarte aunque se rompiera el cielo. somos un péndulo que toca todos los polos del afecto y la locura, Me cuesta media alma renunciar esta vez, aveces quisiera ir, entrar en "nuestro" cuarto, y sobre todo esperarte, que den las 10 a ver si llegas y tocas, y te abro y me escondo en tus brazos, Me mirabas por encima de los lentes, el punto final del deseo seguirá postergándose hasta que no haya gusanos ni polvo ni tierra que acune nuestros restos. en un rayo de lucidez puedo ver el boleto sin retorno en una estación, a ver si eso pasa, si la puerta del tiempo se abre, y sigue siendo allí, en ese cuarto, de ese hotel, los soles sólo el resplandor de un faro viejo, cuando se bajó del autobus a besarme por última vez, las lunas pueden volverse de tiza, y se limpió las lágrimas desde la raíz de los ojos. marzo, finales de marzo, no sé de que fecha, para no empañarse el futuro.
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Queria amarte aunque se rompiera el cielo. Y ahí era donde debí tener la guillotina lista para cortarle la cabeza a la puta de verde, Entregarnos podría redimirnos o arruinarnos, y dejarla olvidada, renunciarnos nos llevará de seguro al suicidio lento o rápido, como se dejan los cuerpos de los criminales para que se los coman los buitres. de revolver preciso o de dias y dias lejos y muertos. pero. Ni modo la vida no es un cuento, y si no quieres no leas este correo, no lo leas de nuevo...

6 nov 2007


SOL NEGRO




Sabes?


El romance que tengo con tu cuerpo está más blindado que tu indiferencia; las lunas pueden volverse de tiza y los soles sólo el resplandor de un faro viejo, pero el punto final del deseo seguirá postergándose hasta que no haya gusanos ni polvo ni tierra que acune nuestros restos.




Sabes?


De nada sirve huír pero tampoco acercarse, la atracción es tan intensa como el rechazo, las sonrisas tan letales como el odio; somos un péndulo que toca todos los polos del afecto y la locura, tú y yo, demonios/angeles vivimos volando/cayendo de la gloria al infierno. Entregarnos podría redimirnos o arruinarnos, renunciarnos nos llevará de seguro al suicidio lento o rápido, de revolver preciso o de dias y dias lejos y muertos.




Sabes?


Besarte hoy, hacerte el amor hasta que no tenga ni piel ni esperanzas, dejar que habites hasta mis entrañas y pupilas, es tan peligroso como si cerrara la puerta para siempre y me sentara en mi sillón favorito, para escribir esta carta tomando cianuro mezclado con mezcal, y el dulce Requiem de Fauré me arrulla, mientras veo tus ojos vagando de un cielo a un piso que cada vez se acerca más.

P.D. la foto se llama "sol negro".

22 may 2007


CIRCULOS



En la pizzeria con los codos en la mesa, chupando el popote más que a la cocacola, oliendo el queso, con la mirada fija en el seco vacío, transcurre un siglo entre mordida y mordida... él la mira.


Con los codos en la mesa, tragándose las lágrimas que sí son obedientes, comer sólo por inercia porque no hay más hambre que sed y dolor... ella lo mira, pero es difícil; hay un diluvio que no permite ver, una neblina de incredulidad ante esa imagen fría, muerta y distante. "Esto es sólo un espejismo" piensa.


En sus ojos, destellos de relampago cuentan imagenes, cada flash lo atraviesa como navaja, "yo no soy el culpable de eso" se dice, "yo quisiera serlo" desea.


Beber el recuerdo a veces es igual a envenenarse, otras es un lavado de estomago. Ella le vomita todo el odio acumulado al homonimo de enfrente, lo mira atravesándolo, descargando sobre él la decepción, pasión en ecupitajos, residuos de amor amargo... Él es él y su nombre, él sólo tiene el nombre y el mismo lugar en la mesa, él es el otro que se presenta con su nombre y que se oculta en la historia. Pero es transparente, ella no lo ve.


No tenia hambre. Él quisiera darsela; ver como se desbarata en palabras y ojos de lluvia es como colgarle alambres en la piel. ¿Qué se le dice a la niña que le llora a un muerto? peor aún ¿qué le puede decir el muerto a la niña? Ella lo mira como para sacarlo de la tumba, pero los ojos no resucitan a nadie. Él la reconoce desde adentro pero sus ojos no pueden matarla.


Un golpe en la mesa. Ella levanta la cara, y con ojos mas secos que el vaso de cocacola lo golpea. "Yo no soy culpable de esto" dice su homonimo. "No, no lo eres, pero me gustaría que lo fueras, eres más guapo" ella le sonríe, y comienza una nueva historia igual a la primera, en el mismo lugar donde la otra terminó, con los mismos olores, y las mismas amenazas, pero se asegura que no será ella quien llore, beba y muerda lágrimas esta vez.


Ningún recuerdo resucita a nadie, ningún retorno es real, ¿o si?




19 abr 2007




Obsesión



Sonriéndo la amargura de su derrota él le dijo: "la única manera de olvidarte es que tengamos una relación realmente obsesiva". Ante la sonrisa atónita de respuesta continuó: "Si, verte a todas horas, escuchar tu voz hasta el hartazgo, dormir y despertar contigo, pasar cada segundo pensando en tí, conocerte todos los gestos, saber leer tus pensamientos, agotarte de sensaciones, lamerte hasta la última gota de sangre; en fin, no alejarme hasta que te odie, entonces te podré olvidar "...


Ella sonrió. Continuaron saliendo; matar el tiempo juntos era una delicia, el deseo incrementaba tarde a tarde, noche a noche. Él insistía, y cada "no me gustas, no eres mi tipo, te quiero solo como amigo" era cada vez más débil, el rechazo se diluía entre las palabras, el café y las caricias que nacían más fáciles que moscos. Tanta piel, tantos cruces de aliento, tantas manos sedientas desembocaron en la boca, en la montruosa hambre de unos labios, en la angustiante marea de los besos de amor.


Imposible dejar de verse, de llamarse, de encontrarse; por toda la ciudad se escucharon sus palabras, en todas las calles se percibió su olor; nadie pudo no haberlos visto, la pasión y la ternura, la necesidad de tocarse, el seguir el camino ciego del olfato, nadie pudo no notarlo. Ellos eran los amantes, ver sus caricias era recordar la paloma rítualmente acariciada por el loco, caricias que parecían congelarse en el espacio y pasar a la eternidad. Sus labios eran el desierto vivo, piel que se desprende de sí misma, río que se lame al fluir. Sus ojos, espejos de Magritte, que no reflejan lo de enfrente sino lo de adentro, no el rostro sino el cuerpo. Ver a uno era ver inegablemente al otro.


Ella con él, ya sólo pensaba en voz alta, enfatizaba sus palabras imprimiéndole el cuerpo, ya sólo caminaba a su ritmo, sus caderas, cabellos y brazos solo se estiraban para abarcarlo. Despertar era ver el sol en su rostro, respirar era beber su aliento; vivir, nadar en su pulso, dormir sólo en su pecho. Con los ojos cerrados, sólo con la mano, él podía adivinar hasta sus deseos, sus ideas para él eran como sus própias uñas. Ser una sola carne no podía significar otra cosa.


Entonces, porque él sólo la conocía desde el amor, dejó de amarla y se lo dijo. Y decidió conocerla desde la angustía por recuperarlo, la fatigó con ruegos, la deshidrató a suplica de besos, la mató a desprecios, convirtió todo su deseo en un trapo para cubrirlo de lágrimas, y cuando terminó de saber cuánto lo amaba, y cuánto estaba dispuesta a hacer para que la amara de nuevo, cuándo vió hasta el fondo el precipicio del alma y lamió la verdad de sus látidos, cuando había escuchado ya todas sus palabras, y su voz se convirtió en un zumbido, entonces salió de su cuerpo, desapareció.

28 ene 2007



"Tienes la rebeldía en el espanto de la sangre
y la oscura tristeza en los cabellos...
(¡oh jaula de mi voz, prisión de mis tinieblas)" Efráin Huerta
"entonces habia que besarla profundamente, incitarla a nuevos juegos... se daba entonces como una bestia frenética, los ojos perdidos y las manos torcidas hacia adentro, mitica y atroz..." Rayuela

Nunca se sabe, cuando se besa, si se mata o se muere. Robarse el aliento de un desalentado es gran pecado. Comerte los buenos deseos, la intensión correcta de no dejarse seducir por una quimera. Hacer el amor con labios, dientes y lengua; hundir las manos en una malesa de rojos y negros. Tomarse la sed, beber el fuego, tatuar el viento, jugar a no morirse solo. Usar el aliento ajeno para esconderse, salir del ataud de uno mismo para sepultarse en otra boca. Es en verdad muy cruel.
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Intercambios de carroña, de dolores, de frustraciones. Te presento mis fantasmas para que los acaricies, mis angustias para que las ampares en tu carne, mis fracasos para que te toquen la espalda. Mi cabello es la isla de mis amores náufragos, tu cuerpo es la única balsa de esperanza; pero pesa demasiado el muerto que cargo en el alma para que alguien pueda salvarse. Te hundo en mi tristeza, en el ansia, en mi pecho; me hundo en ti, en tus anhelos nuevos, en tu vida sin borrones, en tus brazos; en tu cuerpo que tiembla de todos los deseos que le doy, pero que se duele de todo el consuelo que le niego.
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Para que déje de llorar tienes que romperme la piel a besos, anúda con tu lengua mis lagrimas, muérdeme la vida, no pares hasta que muera. Trága mi aliento, y con él, el dolor.

23 ene 2007



LA ÚLTIMA CARTA
(juro que ahora si es la última)
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Hablarte de amor de nuevo en una carta abierta es ridículo, sobre todo, porque sé que no la vas a leer. Pero hay que celebrar que es la última carta que te escribo, por lo menos es la última desde lo más profundo de la piel. Sé también, que haber roto el espejo el último amanecer juntos, fue en absoluto el augurio de nuestra patética suerte; y creo que debimos haber tirado mucha sal en el desyuno, comida o cena; y que por supuesto nos besamos debajo de todas las escaleras que se encontraron en nuestro camino. ¡Ah! no hay que descontar el gato negro que te regalé, y las miles de veces que me negué a decirte a los ojos cuanto te quería.
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No debemos olvidar, tampoco, que nos hicimos imposibles de recordar por nuestros amigos; que nunca quisimos que nadie nos notara la cara llena de caricias, y que cuando alguién nos vio no dimos trazas de ser algo más que un amor ocasional. ¿Vés? Invocamos la fatalidad, asi no se puede llegar muy lejos. Además que tú no te cansabas de insistir, de soñar, y de contarme tus sueños, apréndelo: !nunca se debe contar un sueño para que no frustre!
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Debo decirte, también, que lo más dificil de olvidar son tus vellos; sí, tus vellos, ¿puedes creerlo? Ver de reojo, tus finos vellos de durazno en las mejillas al besarte. ¡Ah! y por supuesto, verte dormir como bebé: con los brazos y las piernas bien abiertos. Me estoy despidiendo de tí en esta carta, sin embargo no sé como despedir esos recuerdos; ya les he abierto la puerta tantas veces y no se van. Te juro que les he gritado de la peor manera, y les he tratado con el más descortes de los desprecios; pero no tienen dignidad, no se marchan.
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Por último debo ser sincera, absolutamente sincera: te quiero con todo mi engañoso y perverso corazón. Tan engañoso, que pudo fingir olvidarte y ser sólo tu amigo; porque era lo que tu necesitabas. Que pudo mentirte, y decir que era feliz porque conocías a alguien que de nuevo te llenaba de esperanza; más no tienes idea cuantos gatos rabiosos adoptó, ni como gritaban, ni como arañaban. Tan perverso, que te dijo que no, y que no, y que no; pero nunca dejó de esperar poder darte un sí. Que te soñó noche tras noche y día tras día; es más, dormía solo para soñarte, para volver a verte en todos los sueños locos, llenos de viajes, pájaros gigantes, y elefantes color rosa. Sí, asi te quiero; con todo el corazón lleno de miedos, de fobias, de engaños, de trampas. Asi te quiero, porque es la única manera que tengo de querer, y pensándolo bien, quiza te lo digo, porque tal vez, sea la única manera de poderte conservar.
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20 ene 2007


"Andá a saber. Andá a saber si nos sos vos la que esta noche me escupe tanta lástima. Andá a saber si en el fondo no hay que llorar de amor hasta llenar cuatro o cinco palanganas. O que te las lloren, como te las están llorando"
Vivir lejos de los recuerdos tiene sus ventajas. Cuando despiertas en la noche, ahogándote de deseo, con la boca seca de besos y los brazos ardiendo de descanso; puedes prender la luz, ver las paredes llenas de fotografías, llenarte los ojos de ausencias repletas de colores, abrazarte de piernas con un oso blanco de peluche muerto.
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Recordar a kilómetros de distancia no es tan duro. Mientras ves tu vida desdoblarse como sábana de hotel, y tus dias correr entre una carretera y un barranco; sabes que a lo lejos hay alguien que ya no reza tu nombre, que se teje entre otros cabellos, que le rinde el alma a otras amargas muertes.
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Las estrellas siguen siendo las mismas de cerca y de lejos. Las ausencias que llenas a besos ahora son exactamente iguales a las que recurrias de cerca. Nada tiene que ver el lugar, sino la máldita imposbilidad de hacer concordar dos caminos, la estúpida y vital necesidad de seguir trás de nuestras metas, de asir nuestros destinos, de hacer crecer el mapamundi; aunque cada milimetro alcanzado nos estríe la carne, los huesos, los nervíos, el mal e ingenuamente llamado amor.
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Recorrer las calles al regresar, soñar con los labios perdidos, dibujar hasta la más mínima cicatriz de la piel, es tan inútil. Lástima nos escupe el cielo cada vez que elevamos la voz a una nube extinta. Ni toda la lluvia que se niega a llorar el mar es suficiente para llenarnos el horfanotorio del pecho; cada niño que no preñamos, cada promesa que se murió, cada sonrisa que no besamos, están tan vivos que ningún cataclismo podrá dejarnos completamente devastados.
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Andá a saber si en el fondo... te das cuenta que viviste en la orilla, que te dejaste vaciar y no recibiste mas que olvidos. ¡Caray que caro se cobra ser tu misma! Dan ganas de vender el personaje que lograste, llevarlo a cantar a garibaldí ( sí, gritá: "canta y no llores"). Andá a saber si entre carcajadas y presentaciones en teatro, no eres vos misma quién en está noche te escupe tanta lástima,andá a saber si no es necesario llorar de amor hasta llenar cuatro o cinco palanganas... hasta que te mueras de tanto que te estás viviendo.

14 sep 2006


Trama

Te beso entre libros, entre gente, entre paredes y en el vacío; en medio del aire y en la oscuridad. De un lado al otro del mundo, volteando mi cuerpo para encontrarte en todas las cosas que has tocado. Aunque esté lejos y encerrada camino contigo en completa libertad. Te beso los ojos y las comisuras de los labios cada amanecer, te acaricio el cabello y te muerdo el cuello al salir el sol. No importa que tan lejos estés de mis manos o de mi boca. Vivo en este espejismo, atrapada en la ilusión de mi cuerpo; te busco y te encuentro, y no paro de encontrarte, y hablo contigo a todas horas, y comemos juntos, y vivimos siempre.

Quiero alargar la burbuja y lograr que no reviente, quiero seguirte el olor aunque tenga que inventarlo; ya no sé quien eres, no conozco tus palabras de todos los días, no te escucho; pero te veo, te sigo, te creo. Sigo inventando un mundo donde puedas sobrevivir y yo pueda seducirte y enamorarte todos los días.

Quizá tienes razón y no nos queremos a nosotros, sino sólo queremos lo que somos cuando estamos juntos; y si es así, entonces no te recuerdo sino que te recreo, y eres el de siempre, y sigues llegando cada noche a mi habitación, y continuamos eternamente besándonos en cualquier vagón. Eres la memoria viva, caminas, ríes, piensas, en este mundo alterno que nos vive mientras no nos vemos. Por eso cada vez que nos encontramos sigue la trama de la historia, como si no hubiera nada que la interrumpa, y no importa quienes otros ocupen los roles que dejamos vacantes, ni cuantas vidas, ni cosas nos alejen en la cotidianidad; nos reencontramos y el rompecabezas se arma de nuevo, y volvemos a ser uno, y de nuevo estamos completos.

Y por eso no importa que al pensarte crea que es mejor que no existas, que al analizar esta relación de enfermos me sienta tarada. Eso en realidad no importa. Tampoco importa que odies lo que creo, y a mi por creerlo; esto es más fuerte que tú y que yo, y que las conciencias de ambos. Tal vez seamos algo parecido a un tapete que cose el destino, y tenemos que ser hechos de hilos distintos, llevados y traídos por el antojo del tejedor.

No tengo idea del porque escribo esto, y ni siquiera sé si en realidad yo lo estoy escribiendo, o si alguien me lo dicta; no es producto de mi intelecto. Lo juro. Es como si mi cuerpo se expresara libremente a través de esta pluma, y me obligara a dejar evidencia. Y pensándolo bien así son las cosas contigo; al verte soy un zoombie, un vudú de alguien, no tengo más convicciones, ni prejuicios, ni ideales; soy tu barro, tu tela, tu cuerpo, o tuya, simplemente tuya. Y eso me da miedo.

19 jul 2006



LA SOMBRA DE DESDEMONA

Quédate así cuando estés muerta, para que después de matarte pueda seguirte amando” Otelo



Te traje una rosa para que la pongas en mi tumba. Mi cuerpo tiene mucho frío, tú sabes, aun no se acostumbra a ti, a tu silencio, a tu obstinación por declarar muerta a la que bien podría existir sin tí; el cementerio de tu alma todavía no devora mi piel, tus gusanos de caricias aún no me paladean.


Prefiero mil veces el sepulcro de tu carne que la tumba de tu amor. Cava en tus palmas, haz que en ellas descanse mi piel; abre tus dedos, ellos guarden mi espalda; sepulta mi voz en la carne de tus uñas; haz dormir mis labios en el centro de tu cuerpo.


Tu alma está muy sola, vacía, inhóspita; no soporto seguir escuchando mis pasos sin salida ni mi eco, la eterna oración deprecatoria contra tí, el grito del silencio amoroso que ya te ha roto todas las ventanas, no más, no lo soporto. Ya le he hecho los mas grandes destrozos a tu alma, desiste ya, déjame salir, o destrúyeme por completo. Detrás de tus ojos se oculta un veneno que nos bebe cada vez que me miras, y créeme, lentamente, sin tregua y sin descanso, con el te estoy matando.


Sin embargo te sonrío, te cuento historias, te canto versos, trato de acariciarte con el aire que alborota mi cabello, con la voz que resbala por tu cuello, con los labios reflejados en tus ojos; si, lo acepto, es un pequeño y dulce soborno, una suplica tierna a mi verdugo; pero no, tus ojos no ven nada, tu piel no percibe, todos tus accesos se han tapiado, no me dejas huir. ¿Por qué no entiendes que esa mujer que te amó hasta el delirio se ha muerto, y la que ahora tienes sepultada no sabe nada de renuncias, de fidelidades, de perpetuidad?Allí encerrada, con nuestro amor abortado hediendo como hoguera, entre las ruinas roídas de ternura, en esta tumba infestada de besos y caricias de ceniza, aquí, en tí, junto a la momia de deseos y promesas podridas, sin esperanza de morirme del todo, es donde te araño el amor, donde te deformo el corazón hasta volverlo de bestia, desfiguro tu rostro con todas esas frases-cuchillo que la desesperanza nos forjó, aquí te destruyo, te amargo, te condeno. ¿Por qué? ¿para qué? ¿Tanto desprecio, tanta saña que sentido tiene? ¿Todos los recuerdos almacenados solo sirven para atormentarnos?


¡Por favor mátame! Que ya se acabe esta tortura de verdades, no podemos revivir a la muerte, no tenemos como convertir en serpiente al ángel. ¡Mátame! No hay explicaciones, ninguna noche de pasión levantará a los muertos, eso que fue el milagro mas hermoso de los siglos se ha extinguido, seducirnos mil veces no nos devolverá el unicornio que fuimos juntos, ese que preñamos tras tantas noches de esperanza, ese que asfixiamos juntos hasta no dejarle ni un gramo de aire para respirar. Basta ya! Extraño la melancolía de tu ausencia, la infinita infelicidad de saberte perdido, el infinito desasosiego de que tú, amor, no estés mas aquí. ¡La sentencia por favor! ¡ya ejecuta la sentencia! todo crimen necesita recibir su castigo, mi crimen fue amarte hasta que no quedará rastro de mí ni de mi imagen, devorarte el amor hasta el tuétano, extraerte la esencia hasta romperte los huesos. Ya dame santa muerte, y eterna sepultura. ¡Ya por Dios hazme descansar!


Mátame, termina con este sacrificio al absurdo, con esta ofrenda al olvido, que nadie se entere que el amor es cierto y que destruye, que nadie sepa que nosotros acertamos a matarlo; mátame con la asfixia de tu cuerpo en otros cuerpos, con la soga de besos en otro cuello, con la almohada de tu pecho en otras bocas, con la espada de pasión en otra piel. Mátame en este amanecer sin el sol de tus ojos, sin la misericordia de tu espalda entre mis piernas, sin el alimento diario de tu lengua. Mátame, no me lleves de ausencia en ausencia, de memoria en memoria; ten lástima de esta pobre mujer que te traicionó hasta perderte, que te negó hasta quemarte, que solo le sigue siendo fiel al desprecio de este real y posible sueño, que ante sus ojos fariseos jamás mereció existir.

29 abr 2006


La unica palabra

¡Que trilladas están las historias de amor! no crees? Me dices mientras frunces el ceño y tratas de persuadirme cibernéticamente de tomar otro tema para escribir. Son palabras que de tanto decirlas perdieron significado, quedaron vacías... insistes mientras me miras traspasándome la ropa, la carne, los huesos; y yo sufro de verdad, ¿por que qué palabras puedo decir para explicar tu sonrisa, la destreza de tus manos, el ardor de tus ojos? ¿Que palabras? ¿de que pozo debo robarlas antes de beberlas y crear para ti un diccionario de amor nuevo, una historia inédita, un momento pleno y único?

El amor, lastima de tema... dices mientras caminamos de la mano, codo a codo, mientras nos detenemos en cualquier parte, esquina o no, para besarnos, para sentirnos, “¡vaya! que trillado” y aun así no puedo parar de buscarme en tus ojos, mientras la vida camina, nos acerca, nos aleja, nos une y nos olvida.

Te escucho, camino escuchándote, se lo debo a mi discman, puedo oírte a ti sin escuchar tus palabras, puedo sentir tu fuerza, tu locura, tu orden, tu caos, puedo entrar en tu mundo sin que expliques nada, acompañas mis días, mis tardes; tu me lees, te pueblo la cabeza de palabras, de imágenes, de sonidos; no nos vemos, y que importa estamos tan cerca, a la pequeñísima distancia de un discman, de una pantalla, de un disco, de un chat, de un libro… “cuanto te extraño”

“Cuanto te extrañe” “…palabras que de tanto decirlas…” Te creo. Como en todas las historias de amor te encuentro en media plaza sin pensar hallarte, sin creer que eres tu a quien veo, que trilladas las historias de amor... sabemos que debemos abrazarnos, nuestros cuerpos saben que debemos abrazarnos, apretarnos, acercar nuestros rostros, dejarlos que se acaricien, cuanto te extrañe, cuanto te quiero... y no sabemos cuantas personas lo han dicho toda la vida, cuantos se han encontrado y sonreído y abrazado, no nos importa si es genético, o nos lo repitieron todas las noches de nuestra infancia hasta instalarnoslo. “Te quiero, te quiero, te quiero” y no encuentro otras palabras, ¿de que otra forma se dice eso? Esa excavación en los nervios, esa lanza vibrando en el vientre, ese gato dormido sobre el corazón? “palabras que de tanto decirlas..." se quedaron huecas? Y es momento entonses de hacer algo mas que hablar, beberte, robarte el aire, comerte los intentos de palabras, que ya no tengas nada que decir para que yo no tenga nada que dudar, que no me queden frases a juzgar, que no recuerde más promesas que tus labios, que tus dientes, que tu lengua; y es tiempo de escucharme en ti, en el quicio de tu alma que es tu boca, en borde del abismo que es tu cuerpo, en la orilla del silencio de tus ojos…

El amor lástima de tema... “porque quien eres tu sino la imagen de todo lo que nutre mi silencio? y mi temor de ser tan solo una imagen” “ah pero el amor esa palabra” el amor lástima de tema..., pero como lastima tener un tema como el amor cuando ya se nos acabo el día, y estamos a punto de despedirnos, y si “el amor es la forma del comienzo tercamente escondida detrás de los finales”... y de tantas frases de amor que hay que decir, que se han dicho, que debiera inventar para decirte, no se me ocurre nada, viajamos en tren, te miro, sonrío, te beso, y no hay palabras que exponer, entonces te sigo besando, me preguntas si te quiero, y no paro de besarte, insistes y preguntas cuando nos veremos, y yo no sé, solo tengo besos; no quiero que esto se trille, no quiero que se nos quede hueca esta historia, no quiero saber cuando empezó ni cuando terminara. No! no me importa que tu digas que ya sabemos el final. Esto no es una película sabes?, esto es un andén, donde tu alejas suavemente tu mano hasta no dejar en mi un solo gramo de tu piel; es una estación donde ya no te veo, donde no queda en el aire ni el espectro de tu cabello; es una ciudad que se abre al abismo, donde todos los cláxones suenan, y todas las luces gritan, y no se escucha ya ni un murmullo de tu voz; es todo un mundo, un universo, que nos anula, que sobrevive sin nuestra historia, sin nuestros planes, ¡que trilladas, vanas, absurdas son las palabras de amor!… Y así pasan los años, los conciertos, las ciudades, los teatros, los trenes, los discos, las pantallas llenas de letras vacías…


Cuanto te extrañe, cuanto te quiero, cuando nos vemos… y no hay respuestas. Como la nada que sigue cuando se acaba la música en un concierto, nada aunque suenen los aplausos, porque esos son los aplausos, la manta misericordiosa que esconde el silencio de todas las preguntas sin contestar. “La forma del comienzo” te veo salir, feliz, vacío y lleno de gente, sólo mientras el publico se va y tu sales con tus amigos, sólo… “tercamente escondida” te veo, me miras, ese no era el plan, como esa vez que afuera de la estación… sonreímos, alguien dijo en algún lugar que debíamos abrazarnos, pero “que trilladas están las historias de amor…” solo te miro, solo sonríes, y entonces te digo lo que siempre te diré, repito lo que nunca repetiré demasiado, lo único que no esta gastado de todas las palabras que podría decirte, lo único que no esta vació ni usado de todo lo que siento al verte. Tu nombre.

8 abr 2006


He estado muy ocupada por vivir últimamente, componer, amar, olvidar, tratar de ser y hacer lo correcto, (eso casi es una broma), y en todo este tiempo solo tengo una duda, ¿por qué los amantes de Magritte tiene el rostro cubierto?

No lo entiendo, no importa si "sonrien" ante el pintor o se besan, jamás descubren sus rostros, tu sabes que se aman, todo su cuerpo dice que se aman, que no quieren ni pueden estar separados, entonces por qué no se desnudan sus rostros?

"Amar es desnudarse de los nombres" dice Paz en su famosísimo "Piedra de sol", y yo pregunto: los rostros son nombres? "Que es un nombre?" interrumpe Julieta, " no es ni una mano ni un rostro, ni ninguna parte de un hombre" pero... si, aveces un nombre es un rostro, si yo no conociera el rostro de mi amado no sabria si el me disfruta, si me reconce, si ama, si yo no viera su rostro no podria nombrar o reconocer el amor,... o si? Entonsés para amar debo ver?

Amo ver! Eso si lo sé, el rostro de placer, los ojos de amor, el cuerpo entregado, el cabellos vuelto loco; amo ver! Pero no necesito verlo para amarlo, no necesito sus ojos sobre mi para saber que el me ama. A veces basta una caricia, los dedos sobre el cabello, sus brazos rodeandome, sus manos hablando... "irías a ser ciega que Dios te dió esas manos?" pero tampoco necesito siempre que me toque, ni siquiera que me mire o me hable, puedo prescindir algunos dias de su presencia, pero solo necesito saber que es verdad, que lejos o cerca me ama, necesito creer que es verdad...

Hummm... Tal vez Magritte no es sino un relgioso, ¿quien nos prueba que hay un rostro debajo de las mantas? ¿quien nos asegura que hay bocas que se besan? ¿quien puede meter las manos al fuego para asegurar que debajo de las mantas no hay maniquis? Tal vez Magritte es un religioso, uno de esos fanáticos del amor, ¿que es la fe Magritte? me gustaria preguntarle, ¿"es la certeza de lo que se espera? la conviccion de lo que no se vé? Debo creer, debo esperar que sea real, que el amor exista mas allá de los sentidos? Eso es la fe Magritte? Debo creerte que alguien me espera debajo de la manta? Debo tener fe en el amor?

Si quizá de eso se trate, talvez esa sea la razón, que el amor sea la fe, la esperanza de que haya de verdad un rosto amable debajo de las mantas, de las palabras, de los besos, de los ojos...

O tu, que crees?