alter ego

"El corazón más plano de la tierra
me hizo aprender el salto en el abismo
de una sola mirada."

Roberto Juarroz

19/11/2009



ADIOS A NEVERLAND


Acabo de leer un intento de autoretrato de hace una semana. Es muy malo.

Las personas que planean demasiado se decepcionan eternamente, pero yo resulto demasiado fácil de complacer.

En una estación de autobuses encontré a una mujer vieja con las rodillas desechas pero que no paraba de viajar. Me dijo “igual las tengo desechas en mi casa, igual me duelen en mi cama, ¿Qué sentido tiene dejar de viajar, dejar de vivir?”.


El tráfico estaba denso, nos hicimos una hora en un trayecto que debió durar veinte minutos.

"Una vez viaje doce horas a un lugar que estaba a cinco; me angustié mucho de no llegar a tiempo porque me tocaba dirigir todo un proyecto, una concentración. No pasó nada castastrófico por no llegar a tiempo, lo único memorable fue aprender que nadie es indispensable, que lo mejor que puede suceder es lo que sucede, que lo que dura cualquier trayecto es justo lo que debe durar."

Él insultaba, le bajó el volumen al estereo, no me hablaba. Yo veía las casas, y recordaba que a mi padre tampoco le gusta hablar mientras maneja y menos si hay mucho tráfico, también se pone de malas, también le baja al estereo.

Una noche cerca de Monterrey, me dolían los oídos porque llevaba la música muy fuerte y temblaba de frío. (El maldito chofer no quiso prender la calefacción porque una cuarentona le dijo que hacía calor). Era diciembre y se veían muchas estrellas, viajaba sola y entonces recordé cuando en la carretera Querétaro-Morelia, en la madrugada, el chofer escuchaba a José José y de repente dió una vuelta en O a gran velocidad; me gustó observar el camellón a 360 grados.

Recordé todas la veces que me dije a mi misma que siempre iba llevar el estereo a todo volumen, que manejaría muy rápido, que nunca pararía, iría de un lugar a otro con amigos o sola. Lo recordé y me reí de mi, ya crecí y no tengo mi propio auto, viajo muy poco, y aun ahora le siguen bajando el volumen al estereo. Me reí de mi con alegría, y después me dieron ganas de llorar.

Es de adultos darse cuenta que no siempre se cumplen los deseos, que la imagen que tuviste de tí durante muchos años era sólo un sueño. Es de adultos darse cuenta que nunca tendrás una banda de rock, que nunca viajaras por años en un barco, que morirás de vieja y no a los 30, que nadie hablará de ti después de eso sino tu familia. Es de adultos molestarse en el tráfico y tener una hora de llegada, pensar en los compromisos hechos y esforzarse demasiado para que todo salga bien, nunca quedar mal, no gastar tiempo en recorridos inútiles. Eso es de adultos, pero yo nunca quise ser adulta.

He recorrido decenas de cuadras sin rumbo fijo y sin motivo. Me gustaba caminar, conociera la ciudad o no, para encontrar un café donde el anonimato me diera un escenario nuevo, donde poder conocer a un fotógrafo, un mesero, o un desconocido cualquiera y reinventarme; hablar como si fuera escritora, o pintora, o una simple secretaria; portarme diferente a mi, hablar con otro acento; siempre quise ser actriz. Caminar por alegría, por tristeza, por soledad, por felicidad, para charlar, para traquilizarme, para llegar a una exposición, para llegar a un concierto, para no quedarme en ningún lugar, para siempre estar en fuga.

Peter Pan me dió una patada en el trasero y me hizo bajar del auto para abrir la puerta a una casa llena de perros, (y nunca me han gustado los perros), y entonces recordé de nuevo un cielo muy estrellado, la constelación de Orión tan cerca que casi se podía tocar, y después el mar de Cancún y un bar vacío hundido en la arena, con sillones blancos y bartman rojo por las luces de la barra; y después a un dinosaurio persiguiendo palomas en el zócalo de Oaxaca, y una boda sin testigos, y la música a todo volumen, y el quemacocos abierto.

-¿Quieres una hamburguesa con mucho queso? -dijo Peter Pan guiñandome el ojo.






05/11/2009




Mi alma se va
blanca y en espirales
ligera cascada de fuego
cascada de humo
cascada de furia
cascada de miedo
cascada de gritar
cascada de toser
cascada de raspar
cascada de apretar
cascada de soplar
cascada garganta
cascada voz
cascada alma

24/09/2009


lo que dura un beso. Alberto García Alíx.




LA MUERTA CASADA

I



Cerré la puerta antes de salir. Apagué la lámpara de noche, te cubrí de nuevo.


Tanto tiempo buscando el departamento, y mucho más discutiendo por los muebles. Nunca habiamos discutido tanto.

Entonces para relajarnos volvimos a pelear, tú querías ir al cine y ver a tus superhéroes de la infancia y yo a una exposición de fotografía.

Terminé exigiéndote ir al cine y tú obligándome a entrar al museo.

¿El taxi se detuvo abruptamente?

Antes de entrar me compraste en la papelería de enfrente un café capuccino de maquinita y unos kleenex para limpiarme los mocos. Ya sabes que siempre que me enojo lloro, y siempre que lloro moqueo y siempre terminamos queriendo lo que no queríamos.

¿yo me atravecé sin mirar?

Revisamos cada sala con una atención de colecionistas. Fingida. Pero las fotos eran buenas, y tú me apretabas la mano cuando alguna te gustaba más.

¿tú no me detuviste como siempre?

Besabas mi cabello, apretabas mi cintura, terminamos cachondos y en el museo no había nadie.

¿cómo fué que el carro de atrás siguió avanzando a pesar de todo?


Corrí las cortinas y cerré la puerta.

Te dejo un beso para mañana.