14/09/2006


Trama

Te beso entre libros, entre gente, entre paredes y en el vacío; en medio del aire y en la oscuridad. De un lado al otro del mundo, volteando mi cuerpo para encontrarte en todas las cosas que has tocado. Aunque esté lejos y encerrada camino contigo en completa libertad. Te beso los ojos y las comisuras de los labios cada amanecer, te acaricio el cabello y te muerdo el cuello al salir el sol. No importa que tan lejos estés de mis manos o de mi boca. Vivo en este espejismo, atrapada en la ilusión de mi cuerpo; te busco y te encuentro, y no paro de encontrarte, y hablo contigo a todas horas, y comemos juntos, y vivimos siempre.

Quiero alargar la burbuja y lograr que no reviente, quiero seguirte el olor aunque tenga que inventarlo; ya no sé quien eres, no conozco tus palabras de todos los días, no te escucho; pero te veo, te sigo, te creo. Sigo inventando un mundo donde puedas sobrevivir y yo pueda seducirte y enamorarte todos los días.

Quizá tienes razón y no nos queremos a nosotros, sino sólo queremos lo que somos cuando estamos juntos; y si es así, entonces no te recuerdo sino que te recreo, y eres el de siempre, y sigues llegando cada noche a mi habitación, y continuamos eternamente besándonos en cualquier vagón. Eres la memoria viva, caminas, ríes, piensas, en este mundo alterno que nos vive mientras no nos vemos. Por eso cada vez que nos encontramos sigue la trama de la historia, como si no hubiera nada que la interrumpa, y no importa quienes otros ocupen los roles que dejamos vacantes, ni cuantas vidas, ni cosas nos alejen en la cotidianidad; nos reencontramos y el rompecabezas se arma de nuevo, y volvemos a ser uno, y de nuevo estamos completos.

Y por eso no importa que al pensarte crea que es mejor que no existas, que al analizar esta relación de enfermos me sienta tarada. Eso en realidad no importa. Tampoco importa que odies lo que creo, y a mi por creerlo; esto es más fuerte que tú y que yo, y que las conciencias de ambos. Tal vez seamos algo parecido a un tapete que cose el destino, y tenemos que ser hechos de hilos distintos, llevados y traídos por el antojo del tejedor.

No tengo idea del porque escribo esto, y ni siquiera sé si en realidad yo lo estoy escribiendo, o si alguien me lo dicta; no es producto de mi intelecto. Lo juro. Es como si mi cuerpo se expresara libremente a través de esta pluma, y me obligara a dejar evidencia. Y pensándolo bien así son las cosas contigo; al verte soy un zoombie, un vudú de alguien, no tengo más convicciones, ni prejuicios, ni ideales; soy tu barro, tu tela, tu cuerpo, o tuya, simplemente tuya. Y eso me da miedo.

20/07/2006



CIRUELA ROJA



Mi primer beso me lo dio una mujer.

Si tomas una ciruela roja y la presionas entre tus labios sin romperla, calculas su volumen, y exploras su textura, sin rozarla siquiera con tu lengua, solamente labios y ciruela, podrías hacerte una idea, aunque quizá demasiado vaga, de la delicadeza de esa niña.

Una ciruela arrancada de un árbol soleado en pleno verano. Suave, delicada, boca carnosa; una fruta virgen para el estomago implacable del mundo. Teníamos seis años, ¿Cuál es la diferencia entre el juego y la seducción? ¿qué línea se cruza entre la sensualidad y la inocencia, y en que momento? ¿Cuál es la edad idónea para descubrirse sexual? No lo sé ahora, en ese entonces tampoco lo sabía.

Una primaria pública, turno vespertino, salones en construcción, y en medio del recreo, como escondido, encuentro un beso; una boca mordiendo los bordes de mis labios, (yo entonces no sabía que tenía labios), yo no conocí hasta entonces ni la tersura de las uvas ni su carne; antes de ese momento todo era tragar, después de él todo se volvió un dulce deletreo de la boca, sobre una fruta que se va abriendo poco a poco, que moja, que refresca y quema al mismo tiempo, sin que eso se pueda explicar.

¿Qué es un beso? Yo no lo sabía. Yo pegaba mi cara a una mejilla y chasqueaba los labios; era bonito y era bueno, las abuelas y las tías, los abuelos y los tíos, mi padre y madre, podían estar satisfechos y contentos, la nena era cariñosa y regalaba besos. Laura tomó mi cara con sus manos llenas de tierra, se acerco a mi cara, cerró los ojos, y aprisionó con sus labios mi boca, los hizo hablarme y contarme emociones con su piel, me dibujo sin colores la forma de mis labios con su lengua, y entonces yo olí; olí algo así como una gota de lluvia antes de caer al piso. Fue extraño, dulce y agrio como una mandarina, doloroso y rico como el raspar de una paleta. Sus manos también besaban, recorrian y presionaban con avidez los huecos y rincones dormidos de mi cuerpo de niña, y yo sentí; sentí por primera vez el columpio de la sangre, que me estremecía y me hacia volar sin siquiera despegar los pies del piso, me llenaba los ojos de lágrimas y a la mismo tiempo la cara de risa. Era bonito, ¿era bueno?

Un día regresé a clases pero Laura ya no regresó más. Alguien (quizá mi madre, quizá la maestra) supo lo que ella me había enseñado y la dirección decidió echarla; sí se enteraron lo supongo, y seguramente lo dije yo, ¿y cómo no decirlo si fue el mejor descubrimiento de la primaria? ¿si desde allí supe que me gustaba sentir la electricidad de mi cuerpo contra otro cuerpo? ¿si desde entonces mi manos se volvieron mis amigas y mis amantes?

Así aunque Laura y su rostro se fueron borrando poco a poco de mi memoria, nunca pude olvidar el efecto de su boca y sus manos sobre toda mi piel.

Pasaron muchos años antes de poder ver en mi cuerpo lo que ella adivino con sus manos de maga. Tarde muchos años en conocer los términos: sexualidad, masturbación, lesbianismo, heterosexualidad, mas unos cuantos segundos en entender lo que yo había vivido. Tarde muchos años mas todavía para encontrar a un hombre que supiera besarme sin tragar, sin romper, sin lesionar; solamente paladearme calculando y revelando mi textura, mi sabor, mi forma; despertando y rasgando suavemente mi pulpa hasta hacer brotar con su lengua, el jugo interminable, de esta roja ciruela madura.

19/07/2006



LA SOMBRA DE DESDEMONA

Quédate así cuando estés muerta, para que después de matarte pueda seguirte amando” Otelo



Te traje una rosa para que la pongas en mi tumba. Mi cuerpo tiene mucho frío, tú sabes, aun no se acostumbra a ti, a tu silencio, a tu obstinación por declarar muerta a la que bien podría existir sin tí; el cementerio de tu alma todavía no devora mi piel, tus gusanos de caricias aún no me paladean.


Prefiero mil veces el sepulcro de tu carne que la tumba de tu amor. Cava en tus palmas, haz que en ellas descanse mi piel; abre tus dedos, ellos guarden mi espalda; sepulta mi voz en la carne de tus uñas; haz dormir mis labios en el centro de tu cuerpo.


Tu alma está muy sola, vacía, inhóspita; no soporto seguir escuchando mis pasos sin salida ni mi eco, la eterna oración deprecatoria contra tí, el grito del silencio amoroso que ya te ha roto todas las ventanas, no más, no lo soporto. Ya le he hecho los mas grandes destrozos a tu alma, desiste ya, déjame salir, o destrúyeme por completo. Detrás de tus ojos se oculta un veneno que nos bebe cada vez que me miras, y créeme, lentamente, sin tregua y sin descanso, con el te estoy matando.


Sin embargo te sonrío, te cuento historias, te canto versos, trato de acariciarte con el aire que alborota mi cabello, con la voz que resbala por tu cuello, con los labios reflejados en tus ojos; si, lo acepto, es un pequeño y dulce soborno, una suplica tierna a mi verdugo; pero no, tus ojos no ven nada, tu piel no percibe, todos tus accesos se han tapiado, no me dejas huir. ¿Por qué no entiendes que esa mujer que te amó hasta el delirio se ha muerto, y la que ahora tienes sepultada no sabe nada de renuncias, de fidelidades, de perpetuidad?Allí encerrada, con nuestro amor abortado hediendo como hoguera, entre las ruinas roídas de ternura, en esta tumba infestada de besos y caricias de ceniza, aquí, en tí, junto a la momia de deseos y promesas podridas, sin esperanza de morirme del todo, es donde te araño el amor, donde te deformo el corazón hasta volverlo de bestia, desfiguro tu rostro con todas esas frases-cuchillo que la desesperanza nos forjó, aquí te destruyo, te amargo, te condeno. ¿Por qué? ¿para qué? ¿Tanto desprecio, tanta saña que sentido tiene? ¿Todos los recuerdos almacenados solo sirven para atormentarnos?


¡Por favor mátame! Que ya se acabe esta tortura de verdades, no podemos revivir a la muerte, no tenemos como convertir en serpiente al ángel. ¡Mátame! No hay explicaciones, ninguna noche de pasión levantará a los muertos, eso que fue el milagro mas hermoso de los siglos se ha extinguido, seducirnos mil veces no nos devolverá el unicornio que fuimos juntos, ese que preñamos tras tantas noches de esperanza, ese que asfixiamos juntos hasta no dejarle ni un gramo de aire para respirar. Basta ya! Extraño la melancolía de tu ausencia, la infinita infelicidad de saberte perdido, el infinito desasosiego de que tú, amor, no estés mas aquí. ¡La sentencia por favor! ¡ya ejecuta la sentencia! todo crimen necesita recibir su castigo, mi crimen fue amarte hasta que no quedará rastro de mí ni de mi imagen, devorarte el amor hasta el tuétano, extraerte la esencia hasta romperte los huesos. Ya dame santa muerte, y eterna sepultura. ¡Ya por Dios hazme descansar!


Mátame, termina con este sacrificio al absurdo, con esta ofrenda al olvido, que nadie se entere que el amor es cierto y que destruye, que nadie sepa que nosotros acertamos a matarlo; mátame con la asfixia de tu cuerpo en otros cuerpos, con la soga de besos en otro cuello, con la almohada de tu pecho en otras bocas, con la espada de pasión en otra piel. Mátame en este amanecer sin el sol de tus ojos, sin la misericordia de tu espalda entre mis piernas, sin el alimento diario de tu lengua. Mátame, no me lleves de ausencia en ausencia, de memoria en memoria; ten lástima de esta pobre mujer que te traicionó hasta perderte, que te negó hasta quemarte, que solo le sigue siendo fiel al desprecio de este real y posible sueño, que ante sus ojos fariseos jamás mereció existir.

EL ANIVERSARIO

Me compré un marido. No, equivocación, compré a Jonh Lenon. Pienso mientras me jalo uno oreja y no me alcanzo la otra, ordenando platillos, revisando notas, checando los hornos, y viéndolo como se recarga en el aparador, sonriente, esperando a que alguien le pida un autógrafo.

Llegue de argentina a los 18 de años. México me pareció el mejor lugar para hacerme millonaria. Llegué sin dinero, sin tener a donde llegar, con pánico al metro, odiando hacer camas, lavar platos, cuidar niños, detestando la pobreza y a los 10 hijos de mi madre de los cuales a uno siempre le tocaba quedarse sin comer; llegué dispuesta a comerme al mundo por todo lo que no había comido, a comer y a poner un negocio de comida.

A codazos y mordidas logré ser chef y tener mi ristorante. Logré tres hijos y una familia, un nombre y una reputación; pero creo q en algo fracasé, no logré tener jamás un hombre.

Estoy cansada. He formado a mis hijos, he peleado por mi negocio, he luchado sin cesar, pero siempre lo he hecho sola. Es mi culpa, le he dado demasiado. Yo lo vi y lo amé, mi padre cuando nos casamos dijo: “parece inglés”, yo contesté “si, parece un bettle”, teníamos 22 años han pasado 23, y sigue siendo un “bettle” un escarabajo que se comió mi risa, mi vida, mis ilusiones, mis fuerzas, mi comida, y lo único que hace es revolotear, reptar, zumbar, adornar…

Estoy cansada. “No es lo mismo los tres mosqueteros… que los climaterios. Quisiera ahora que he llegado al tope de mi vitalidad él me sostuviera, ¿cómo puedo esperar que lo haga? Toda la vida lo he sostenido yo a él. Me enamoré de su sonrisa, de su facilidad para disfrutar la vida, de sus cabellos lacios y sueltos, de sus gafas, ¡de sus malditas gafas de ciego hippie! y bueno… por lo menos no puedo quejarme de que cambió, sigue viendo todo simple, divertido y sin responsabilidad, nunca ha movido un dedo, nunca ha necesitado hacerlo, y lo peor que ni siquiera para tocar la guitarra, todo lo que ha hecho, todo lo que ha “logrado” se lo he dado yo, ha sido mi marioneta desde hace 23 años y ni siquiera se ha dado cuenta!

Estoy cansada. Mi hija se va a ir con un hombre 10 años mayor que ella, al que no ama, al que idolatra por ser mil veces más hombre que su padre, por no usar gafas, por odiar el rock, por saber algo más que alzar los hombros y decir “así son las cosas Julia, ¿qué puedo hacer?”; y yo, maldita sea! no puedo hacer lo mismo, porqué ni siquiera ha tomado la iniciativa de engañarme.

Hace dos años tuve un amante. Estuve a punto de mandar al diablo hijos, ristorante, y marido. Pasé un año de infinita felicidad, de sentirme viva, mimada, dirigida; ese hombre sabía que hacer, vaya si lo sabía, parecía tener toda la sabiduría del mundo para complacer mujeres y hacerlas sentir amadas aunque era en realidad muy joven. A él no se le acaba el mundo, él siempre tenia soluciones, me ofrecía un futuro, tenia planes precisos para nosotros, me abrió la puerta a un universo que ni siquiera pensé que existiera, me rogó que pidiera el divorcio, que me mudara con él a sus sueños; pero… llegué a casa, vi a Antonio y a sus ojos de perro San Bernardo, su pelaje indefenso, su jadeante sonrisa, y comprendí que no iba a dejarlo, que sin mi se moría, y cómo lo odié! no pude marcharme, no pude evitar sentirme responsable de su inútil existencia.

Hoy volví a ver a mi amante. Me vio más vieja, con más arrugas, con menos ilusiones, casi abatida; con mis 45 años a cuestas, los ojos sin brillo, las manos quemadas, con las mismas 7 mil deudas a pagar; me vio mas vieja, y lo peor es que con el mismo viejo, muriéndome de costumbre, de hastió, de aburrimiento, sonriendo sin esperanza, partiendo pastel y apagando velitas, celebrando 23 años de amor.

22/05/2006


"A veces tu ausencia forma parte de mi mirada" JCB
Luceros vacios
fuego anegado en ceniza
sumergido en olvido
estrella errante
obstinada oscuridad
luz negra bañada de lava
¿qué ves?
Ver es morir dos veces
morir de cabeza y en espejo
Ver la ausencia es un suicidio doble
Vale mas cerrar los ojos
sucumbir por la mano misericordiosa
de la soledad
que solo sepas que ya no hay agua
que no llega alimento
sentir como te desvaneces
poco a poco
como diente de león
algo te sopla
te desbarta
desde dentro
viendo el vacio
te dispersas
pierdes peso
consistencia
Algo
un gran ojo
te llora
te expulsa
corres como piedras
como aguas
en muchas partes
por todas partes
algo te esparce
te eleva
te revuelca
te abandona
peso sin embargo
estas de pie
sólo tu esqueleto
sólo y sin cabeza
sólo y sin manos
sólo y sin hombros
sólo tu columna
hasta que
los parpados se abren
y un segundo te ve
y tu lo ves
y ves nada
la nada te nada
te estalla la conciencia
lucides fugaz
filosa cordura
rayo agudisimo
que por fin
al destellar
te desploma...

08/05/2006


Al profesor con cariño
(a todos los profesores que se visten de negro)
Yo sé, cuanto tiempo, como perro en celo, ha aúllado tras mis huesos. Cómo desde el pizarrón, su cetro erécto me ha favorecido. He visto sus ojos jadear detrás de los lentes de la docencia cuando mis piernas contestaban sus preguntas. Yo sé que usted espera, de mi gran admiracion, una gratificante ofrenda de placer.
Oh amado maestro!! es por esta razón y no por otra, que he citado a su cincuentona eminencia en mi departamento hoy a las ocho de la noche. Del otro lado de la puerta me estremesco al oír el ritmo palpitante, trepidante de su respiración. Abro y detengo con un pequeño presente al pulpo que poseyó sus brazos, mientras observo, no sin alagarme, al buzo diligente que desde sus ojos saltó a mi escote. Lo tomo de la mano, de la acúosa y aprensiva mano, y lo conduzco con candor y dúlzura al sillón, me acerco a usted, le beso la mejilla y al sentir la crispación del molusco que se ha vuelto usted me levanto como resorte y me alejo. Ay profesor, mi indefenso y doliente cachorrito, no se preocupe, solo es para apagar los focos y encender la velas, ve? sólo para eso. Es necesario tener luz ténue, no sólo porque es más romántico, sino también porque así sera mucho mas sencillo permitir que su panza de casado, sus pelos de dejado, y su olor de buey exitado se avalancen sobre mi.
Sus ojos de perro hambriento me siguen por toda la estancia, mientras yo tómo la espumeante bebida y la sirvo en la copa que he preparado para usted, conozco su impaciencia, y mientras bebe mirándome seductoramente, me desprendo de la blusa, dejo caer mi falda, y detenidamente me quito las medias y... bueno eso lo que usted quisiera, pero no; sin embargo no podrá usted quejarse del todo, por fin me acerco, le quito el saco, lo abrazo por la espalda, le beso el rasposo cuello, desabrocho sus tensos botones, desfajo su camisa y meto mis finas manos en su abultado y peludo vientre; ah ya siento como se estremece de placer, le arranco el cinturón, lo rodeo y ahora por delante le recorro el pecho con mis labios, desabrocho su pantalón, jugueteo lentamente en los bordes de su boxer, y cuando esta a punto de gritar que no pare, que avance un poco mas... cae cuan bofo es rebotando en el piso.
Ay ay ay, no contaba con ese peso de semental moribundo, arrastrarle casi me desfunda, y pensar que de todos modos esta conciente, inmovil pero conciente. Ahora estamos en mi recamara, y se da cuenta que usted y yo, oh amado bombonsito, biscochito, cerdito de amor, no estamos solos; cinco hermosas chicas más lo están mirando, y usted tambien las mira. ¡Claro que las mira! ¡que piernas! ¡que caderas! ¡que senos! No cabe duda que ha tenido suerte, todas ellas han sido sus alumnas, y ahora, en esta noche, están sobre usted, le acarcian las piernas, el vientre, los brazos, la cara, con cera depiladora. Le dan masaje, lo exfolian con sus hermosas y delicadas uñas; (ay si usted pudiera verse a los ojos) deberia verlos por Dios, es tan tierna su mirada, tan llena de estuperfacción y miedo que arranca lágrimas, palabra. Yo sé que gemiría si pudiera, levantaría su voz extaciado en quejidos de bramante y ardoroso placer, ¡que fuego has encendido Nerón! ¡que Roma te abraza!

Ah !! pero no crea usted que nos hemos olvidado de esa partecita especial suya, no no no, nada de eso, mas bien para atenderle como se merece hemos traído equipo especial. Voila!! hela aqui, ¿que? ¿no la conoce? ¡pero si es su mujer! la profesora de química... oh claro, eso si, se ve irreconocible, impresionante en ese baby doll negro, jugosa, sensual e impaciente. ¿Hace cuanto no la veía así? Es guapa para su edad no lo creé? Guapa y sobre todo experta. La maestra lo consuela con sus manos sabias, ay ya ya, asi nenito lindo, ves como se hace, así, así, de poquito a poquito despierta el capitancito, ay que bonito nene tan vivaracho, y... Zas!!

Uy uy uy está llorando. Obviamente no, no puede, si pudiera lo haría, pero no puede; ay pobrecito de usted, eso le pasa por tomar demasiado. Pero bueno no se preocupe, lo vamos a dejar dormir para que mañana todo siga como si nada va? Entre seis es mucho más fácil, yo veo como lo cargan, lo suben a su carro, son las tres de la mañana, no hay nadie en la calle, lo sientan, le ponen el cinturón de seguridad, y usted enciende el auto, y no se porque pero acelera y acelera, y cuando ve una curva que termina en voladero no da vuelta, sigue firme y derecho, convencido y seguro; asi que yo no me preocupo, ya sabrá usted como resolverlo, de la misma manera que resolvió mis examenenes para mal y luego para bien, como resolvió nuestras primeras citas venciendo el asco, como ha resuelto su relación con las demás chicas lindas que adoran al maestro de matematicas, Yo confío en usted, todo estará bien, todo estará resuelto sin siquiera una sospecha o murmuración.

Así que me voy a dormir, ya que de seguro me van a despertar para decirme que se cancela el examen, porque el profesor de algebra fué encontrado muerto sobre el techo de la escuela, y entonsés yo lloraré desconsolada, me vestiré de negro, le llevaré flores a la facultad, y consolaré a la doliente viuda, y claro, con mis demás compañeras rezaremos fervorosas por el eterno descanso de su alma.

03/05/2006


Todo el maldito día esta tras de mí. Oigo su pesada respiración fétida; su aliento caliente, su humor a lama, enmpaña los cristales.



El golpeteo constante, como yunque de herrero de su bastón milenario, y el chillido de ganso en su cancion moribunda, la delatan por donde quiera que voy.



Va maldiciendo. Toda cosa, toda acción, todo respiro o suspiro, pensamiento, palabra, roce o beso, en fin, todo lo vivo, su gran hocico de caño lo vomita de "¡Inmoralidad!". No existe un sólo recuerdo que no haya escupido, se ha limpiado con toda mi alegría, ha ensuciado toda mi pasión. Su espesa tos, su babosa ira, el moco continúo de estúpidez e ironía la han esparcido por toda la casa.



Ni que decir cuando ábro las ventanas; sus maldiciones se incrementan, el yunque golpea contra el suelo infatigable, azota la puerta, no sale de su cuarto, pero su asquerosa voz no calla. (Para arrancarle a la casa su olor he tenido que dejar las ventanas abiertas para siempre, y tallar las paredes con gemidos destellantes de lujuría, oír música las veinticuatro horas del día, y llenar todos los vasos de caricias). Su voz, (esa cosa que no tiene otro nombre pero que tampoco merece llamarse asi), ese ruído de licuadora, de herrería, de gis contra el pizarrón, ese ruído hecho de todo lo desagradable del mundo, no se calla jamás; está en todas partes, se cuela por todas las cerraduras, camina junto a mí, se sienta en la otra silla, respira en mi espalda, me persigue lo pies, me ve en el espejo. Pero esa no soy yo.



Todas las noches pienso correrla, obligarla a sacar su mugre, sus enfermedades y prejuicios, su amargura y estúpidez de mi casa; pero, entonces, la oigo bajar, sus pies de noche no necesitan bastón, abre la puerta, su rostro es joven de nuevo, se mete en mi cuarto y se hecha sobre mí como un perro herido. Dice cosas dulces, me acaricia los cabellos, canta como ángel, y con toda la ternura que le puede caber a una boca dice que me quiere.



Claro que intento ser dura, echarla, evitar sus manos, sus caricias, deshacerme de esa dulzura repentina que cada noche se vuelve mas insoportable; pero me mira, y si tu vieras sus ojos, la soledad que le brilla en las pupilas, en ese pozo profundo y angustioso que son sus pupilas, verías flotar todo el amor guardado, postergado, toda la sensualidad que se volvió rigidez, toda la miel que se le pudrió en la vida; verías que si quizá, su existencia, el destino que todo lo marca, no la hubiera olvidado, si le hubuera regalado un cuerpo a quien amar, unos labios que beber, ella, no habría muerto sola, en ese inmundo cuarto, con los brazos abiertos esperando esperanza, y los labios y los puños apretados, recibiendo del cielo, en lugar de caricias, un último golpe de decepción.



Fotografía de Javier Silva: Rostro con peces

29/04/2006


La unica palabra

¡Que trilladas están las historias de amor! no crees? Me dices mientras frunces el ceño y tratas de persuadirme cibernéticamente de tomar otro tema para escribir. Son palabras que de tanto decirlas perdieron significado, quedaron vacías... insistes mientras me miras traspasándome la ropa, la carne, los huesos; y yo sufro de verdad, ¿por que qué palabras puedo decir para explicar tu sonrisa, la destreza de tus manos, el ardor de tus ojos? ¿Que palabras? ¿de que pozo debo robarlas antes de beberlas y crear para ti un diccionario de amor nuevo, una historia inédita, un momento pleno y único?

El amor, lastima de tema... dices mientras caminamos de la mano, codo a codo, mientras nos detenemos en cualquier parte, esquina o no, para besarnos, para sentirnos, “¡vaya! que trillado” y aun así no puedo parar de buscarme en tus ojos, mientras la vida camina, nos acerca, nos aleja, nos une y nos olvida.

Te escucho, camino escuchándote, se lo debo a mi discman, puedo oírte a ti sin escuchar tus palabras, puedo sentir tu fuerza, tu locura, tu orden, tu caos, puedo entrar en tu mundo sin que expliques nada, acompañas mis días, mis tardes; tu me lees, te pueblo la cabeza de palabras, de imágenes, de sonidos; no nos vemos, y que importa estamos tan cerca, a la pequeñísima distancia de un discman, de una pantalla, de un disco, de un chat, de un libro… “cuanto te extraño”

“Cuanto te extrañe” “…palabras que de tanto decirlas…” Te creo. Como en todas las historias de amor te encuentro en media plaza sin pensar hallarte, sin creer que eres tu a quien veo, que trilladas las historias de amor... sabemos que debemos abrazarnos, nuestros cuerpos saben que debemos abrazarnos, apretarnos, acercar nuestros rostros, dejarlos que se acaricien, cuanto te extrañe, cuanto te quiero... y no sabemos cuantas personas lo han dicho toda la vida, cuantos se han encontrado y sonreído y abrazado, no nos importa si es genético, o nos lo repitieron todas las noches de nuestra infancia hasta instalarnoslo. “Te quiero, te quiero, te quiero” y no encuentro otras palabras, ¿de que otra forma se dice eso? Esa excavación en los nervios, esa lanza vibrando en el vientre, ese gato dormido sobre el corazón? “palabras que de tanto decirlas..." se quedaron huecas? Y es momento entonses de hacer algo mas que hablar, beberte, robarte el aire, comerte los intentos de palabras, que ya no tengas nada que decir para que yo no tenga nada que dudar, que no me queden frases a juzgar, que no recuerde más promesas que tus labios, que tus dientes, que tu lengua; y es tiempo de escucharme en ti, en el quicio de tu alma que es tu boca, en borde del abismo que es tu cuerpo, en la orilla del silencio de tus ojos…

El amor lástima de tema... “porque quien eres tu sino la imagen de todo lo que nutre mi silencio? y mi temor de ser tan solo una imagen” “ah pero el amor esa palabra” el amor lástima de tema..., pero como lastima tener un tema como el amor cuando ya se nos acabo el día, y estamos a punto de despedirnos, y si “el amor es la forma del comienzo tercamente escondida detrás de los finales”... y de tantas frases de amor que hay que decir, que se han dicho, que debiera inventar para decirte, no se me ocurre nada, viajamos en tren, te miro, sonrío, te beso, y no hay palabras que exponer, entonces te sigo besando, me preguntas si te quiero, y no paro de besarte, insistes y preguntas cuando nos veremos, y yo no sé, solo tengo besos; no quiero que esto se trille, no quiero que se nos quede hueca esta historia, no quiero saber cuando empezó ni cuando terminara. No! no me importa que tu digas que ya sabemos el final. Esto no es una película sabes?, esto es un andén, donde tu alejas suavemente tu mano hasta no dejar en mi un solo gramo de tu piel; es una estación donde ya no te veo, donde no queda en el aire ni el espectro de tu cabello; es una ciudad que se abre al abismo, donde todos los cláxones suenan, y todas las luces gritan, y no se escucha ya ni un murmullo de tu voz; es todo un mundo, un universo, que nos anula, que sobrevive sin nuestra historia, sin nuestros planes, ¡que trilladas, vanas, absurdas son las palabras de amor!… Y así pasan los años, los conciertos, las ciudades, los teatros, los trenes, los discos, las pantallas llenas de letras vacías…


Cuanto te extrañe, cuanto te quiero, cuando nos vemos… y no hay respuestas. Como la nada que sigue cuando se acaba la música en un concierto, nada aunque suenen los aplausos, porque esos son los aplausos, la manta misericordiosa que esconde el silencio de todas las preguntas sin contestar. “La forma del comienzo” te veo salir, feliz, vacío y lleno de gente, sólo mientras el publico se va y tu sales con tus amigos, sólo… “tercamente escondida” te veo, me miras, ese no era el plan, como esa vez que afuera de la estación… sonreímos, alguien dijo en algún lugar que debíamos abrazarnos, pero “que trilladas están las historias de amor…” solo te miro, solo sonríes, y entonces te digo lo que siempre te diré, repito lo que nunca repetiré demasiado, lo único que no esta gastado de todas las palabras que podría decirte, lo único que no esta vació ni usado de todo lo que siento al verte. Tu nombre.

19/04/2006

"... he muerto muchas veces
creyendo, esperando, esperando..." Charles Bukowsky

II
Trágate tus deseos
Aquí estás
Absorbiendo el humo y el calor
Ya no dudes
Deja de ver el relog
Lo estás esperando
No importa si sabes lo que haces o no
Aquí estás
Eres la sombra de alguien
que se mira los zapatos
y observa los cuadros
Eres el retrato a la espera del milagro
que él entre por la puerta
que te alcancen sus pasos
que a tu espalda la rodee su aliento
que su piel te robe la distancia
Si, es decepcionante
que tus manos a la cadera
no lo atraigan a tu cintura
que tu cabello alzado
no llame su boca a tu cuello
Aquí estás
y sabes que en vano esperas
El amuleto del deseo
perdió el efecto milagroso
Las piernas te tiemblan
tus manos lloran
y mientras lo miras
como sus ojos se van tras la puerta
alguien a tí te mira
con toda la lástima que se le tiene
a un belíz olvidado
en el pasillo cualquiera
de cualquier estación.

"... es mucho mas placentero olvidar un amor
que no funcionó
ya que finalmente
ningún amor funciona..." Charles Bukowsky


I

El amor es una máquina descompuesta

que imprime cientos de cartas de adioses

que nunca se terminaron de escribir.

Descompuesta al extremo de la búsqueda

obsecionada de una sola caricia

en todos los ojos posibles.


El amor es una máquina descompuesta

oprime hasta reventar los cesos

Estira hasta dislocar los deseos

No para hasta fracturar la voluntad

Para que al final la masa informe

nade junto a los desechos que se pudren en el mar.


El amor es una máquina descompuesta

que marcha todo el tiempo

siempre a contra tiempo

atrás y delante en el tiempo

pero su marcha no es eterna.


El amor es una máquina descompuesta

que avanza sobre todos los cuerpos

su trote inacabable quiebra el aliento

su interminable aullido deja sordos infinitos

que jamás logran escuchar la muerte

que sólo perciben las endechas de sus almas

al frotarse mutuamente los labios

los huesos, los sexos

deshollados por el ácido de la esperanza

calcinados por el fuego de la insensatez


El amor es una máquina descompuesta

que no llega a ningún lado

que no encuentra más que túneles

que tiene clausurados todos los caminos

pero se empeña en seguir

la estúpida máquina ciega

hasta que se despeña

y las tuercas, engranes, bujías, pistones, explotan

llenas de promesas

sobrecargadas de pasado

repletas de futuro

y alli ¿que haces?

desde allí ¿que queda?

Sólo un montón de chatarra irreciclable

que estorba y quita el aire

que te regresa al principio

y deja claro

que el amor no está hecho para funcionar.

08/04/2006


He estado muy ocupada por vivir últimamente, componer, amar, olvidar, tratar de ser y hacer lo correcto, (eso casi es una broma), y en todo este tiempo solo tengo una duda, ¿por qué los amantes de Magritte tiene el rostro cubierto?

No lo entiendo, no importa si "sonrien" ante el pintor o se besan, jamás descubren sus rostros, tu sabes que se aman, todo su cuerpo dice que se aman, que no quieren ni pueden estar separados, entonces por qué no se desnudan sus rostros?

"Amar es desnudarse de los nombres" dice Paz en su famosísimo "Piedra de sol", y yo pregunto: los rostros son nombres? "Que es un nombre?" interrumpe Julieta, " no es ni una mano ni un rostro, ni ninguna parte de un hombre" pero... si, aveces un nombre es un rostro, si yo no conociera el rostro de mi amado no sabria si el me disfruta, si me reconce, si ama, si yo no viera su rostro no podria nombrar o reconocer el amor,... o si? Entonsés para amar debo ver?

Amo ver! Eso si lo sé, el rostro de placer, los ojos de amor, el cuerpo entregado, el cabellos vuelto loco; amo ver! Pero no necesito verlo para amarlo, no necesito sus ojos sobre mi para saber que el me ama. A veces basta una caricia, los dedos sobre el cabello, sus brazos rodeandome, sus manos hablando... "irías a ser ciega que Dios te dió esas manos?" pero tampoco necesito siempre que me toque, ni siquiera que me mire o me hable, puedo prescindir algunos dias de su presencia, pero solo necesito saber que es verdad, que lejos o cerca me ama, necesito creer que es verdad...

Hummm... Tal vez Magritte no es sino un relgioso, ¿quien nos prueba que hay un rostro debajo de las mantas? ¿quien nos asegura que hay bocas que se besan? ¿quien puede meter las manos al fuego para asegurar que debajo de las mantas no hay maniquis? Tal vez Magritte es un religioso, uno de esos fanáticos del amor, ¿que es la fe Magritte? me gustaria preguntarle, ¿"es la certeza de lo que se espera? la conviccion de lo que no se vé? Debo creer, debo esperar que sea real, que el amor exista mas allá de los sentidos? Eso es la fe Magritte? Debo creerte que alguien me espera debajo de la manta? Debo tener fe en el amor?

Si quizá de eso se trate, talvez esa sea la razón, que el amor sea la fe, la esperanza de que haya de verdad un rosto amable debajo de las mantas, de las palabras, de los besos, de los ojos...

O tu, que crees?

23/03/2006


Hoy me está sonriendo la tristeza
en esta cueva poblada de ecos
donde dormitan las lágrimas disecadas
estoy aqui, junto a todo lo no dicho,
lo no hecho, lo todo vuelto vapor.

Esta lupa de miedo que cargo
que pesa demasiado, quema, vuelve
cenizas todas mis estatuas,
los perdones, las promesas, los después.

Cueva tremenda, larga, espantosa
parece interminable, vasta, como
otro mundo debajo del mundo
con sus galerías y laboratorios
y muchas personas, sí, como
el otro el mundo, sólo que este
empieza justo en medio de la
vida de siempre, donde se empalma
confundiéndose con el otro, con el otro
se embona, con el otro
donde las aseveraciones, las definiciones
sólo son la proyección invertida de la
lujuria, de la mentira, de la locura
del otro mundo donde todo es sombra
y polvo, un vil reflejo que para asirlo
tienes que morir, o tienes que mentir.

Quizá así también es la cueva
también aquí vives con sombras
está igual de oscuro, crees que hueles
sientes que crees, imaginas que gustas,
gustas el dolor, sí, aquí también
son sombras las que danzan con
mi cuerpo, con los demás prófugos
de tu mundo, son sombras hechas
carne, o es carne vuelta idea

Yo aquí vivo el Edén de la misma
hora de la caída en adelante
y regreso, y regreso
y me detengo ante la espada de
fuego que aún me atemoriza.
Tengo comunión continua con Eva
con Diótima, con Fausto y Caín
mientras la música de las esferas
nos excita, nos redime, nos condena.
Aquí se desnudan hechizados Tristán
e Isolda, y nos envenenamos
con Julieta, aquí se toma sucedáneo
en el mundo feliz o busco una
casa blanca en Macondo, siguiendo
las mariposas para dar con la Maga,
aquí se juega billar con Mozart
mientras la histeria de la Callas
nos vuelve a enamorar.

Aquí siempre es hoy y ahora y
siempre y nunca y jamás
no existen islas conocidas,
ni países con aduana, aquí
es París y Estambul, y todo el
universo cabe en la palma de la mano
en el hueco de la muela
en la taza de mi ombligo, aquí
se miden las distancias de un lunar
a otro, de un pezón a otro,
aquí se muere de mil vidas
y se enferma de razón.

No te confundas, también es una
cárcel, es el otro lado de la luna
donde habitan los temores de hocico
grande, y los látigos del recuerdo
continuamente rasgan el ser,
también está el verdugo que
degüella las palabras mientras
nos persiguen los prejuicios de ayer.
Pero aveces, como en este hoy
puedo tranquilamente calcinar
mis puentes entre este y el otro mundo
y llorar a mis sobrevivientes a
carcajada abierta, y escribir con sangre
estas mentiras mientras tú las lees.



21/03/2006


Soñé que estaba dormida
Soñé un sueño dentro de un sueño
Como cubo dentro de cubo
en otro cubo y así hasta el final
entre otro final que todavía no acaba
Y entre este y el otro principio
Abrí otros ojos que no eran los míos
y ví mi cuerpo como si fuera otro
vacío y frío como el de un muerto
Ví mis ojos sellados detras del hierro
y los brazos flácidos y los pies dormidos
mi boca rígida como una tumba
mi cabello colgado como por martirio.

y con otras manos que no eran las mías
llena de furia mi cuerpo azotaba
desesperada lo sacudía, con la otra
boca pegada a la mía trataba de
respirarle el otro aliento
pero mi cuerpo volvía a caer
entre mi cuerpo se derrumbó

Soñe que con mi cuerpo yo despertaba
en una mañana que nunca he visto
en un lugar esplendente
en un lugar imposible
pero este sueño también terminó
y entonces ya no supe si era el final
Hastiada de soñar decidí cerrar mis
ojos, cansada de dormir decidí
no vivir mas.

16/03/2006

Yo te sigo
porque tu cabello es un suicidio
y tu boca la continua deprecación
al ritmo al tiempo al orden
Porque cada arco en ti es fuga
y cada linea tuya o círculo
no tiene mas sentido que
una pluma de ave fenix
arrancada por fastidio o por placer
Textura de agua imagen de humo
aroma de tiempo
eres el unicornio negro
alado hasta de los pies
Buscarte es recoger huellas en las nubes
y en excremento de dragón

Yo te sigo
porque tu nariz cueva siniestra
exhala licor de arrepentimiento
mezclado con lujuria amargura
y regocijo de continuo rasgar
porque su soplo vuelve el cuerpo
en polvo y el polvo en abismo
en masa informe informe como
las grutas derretidas de tu cerebro
donde el mover del Todopoderoso
nunca parece haber posado su faz

Yo te sigo
porque tu cabello es un suicidio
y que mas quieres que haga
si cuando cierras los ojos
se vuelve todo de dia
se desvanecen las tinieblas
se hace trizas toda sombra
para que en un segundo tus luceros abiertos
calcinen la esperanza
y el reino de la noche me vuelva a encarcelar
en la mas negra densa estúpida seguridad
de que eres aire espectro quimera
arrojo continuo de cascada eólica

Yo te sigo
como quien sigue a la muerte
entre el nacer continuo
o persigue a la lluvia en el desierto
en el arenal
como el que obsesivo se arroja
del piso al cielo
como el que nada en un mar de metal
con la profusa claridad del loco
y la vision exacta de quien usa lazarillo

Yo te sigo
para negar en su mismo templo a la muerte
para profanarte altar de mi codicia
para vertir el caliz de locura y de suicidio
que emana de tu boca
y rasgar el velo de tu enigma
para comulgar contigo y después
negarte y perderte
hasta que todo misterio se haya acabado
y todo ritual termine en silencio
y ya no seas el paraíso perdido
y ya no seas el tormento eterno