23/03/2006


Hoy me está sonriendo la tristeza
en esta cueva poblada de ecos
donde dormitan las lágrimas disecadas
estoy aqui, junto a todo lo no dicho,
lo no hecho, lo todo vuelto vapor.

Esta lupa de miedo que cargo
que pesa demasiado, quema, vuelve
cenizas todas mis estatuas,
los perdones, las promesas, los después.

Cueva tremenda, larga, espantosa
parece interminable, vasta, como
otro mundo debajo del mundo
con sus galerías y laboratorios
y muchas personas, sí, como
el otro el mundo, sólo que este
empieza justo en medio de la
vida de siempre, donde se empalma
confundiéndose con el otro, con el otro
se embona, con el otro
donde las aseveraciones, las definiciones
sólo son la proyección invertida de la
lujuria, de la mentira, de la locura
del otro mundo donde todo es sombra
y polvo, un vil reflejo que para asirlo
tienes que morir, o tienes que mentir.

Quizá así también es la cueva
también aquí vives con sombras
está igual de oscuro, crees que hueles
sientes que crees, imaginas que gustas,
gustas el dolor, sí, aquí también
son sombras las que danzan con
mi cuerpo, con los demás prófugos
de tu mundo, son sombras hechas
carne, o es carne vuelta idea

Yo aquí vivo el Edén de la misma
hora de la caída en adelante
y regreso, y regreso
y me detengo ante la espada de
fuego que aún me atemoriza.
Tengo comunión continua con Eva
con Diótima, con Fausto y Caín
mientras la música de las esferas
nos excita, nos redime, nos condena.
Aquí se desnudan hechizados Tristán
e Isolda, y nos envenenamos
con Julieta, aquí se toma sucedáneo
en el mundo feliz o busco una
casa blanca en Macondo, siguiendo
las mariposas para dar con la Maga,
aquí se juega billar con Mozart
mientras la histeria de la Callas
nos vuelve a enamorar.

Aquí siempre es hoy y ahora y
siempre y nunca y jamás
no existen islas conocidas,
ni países con aduana, aquí
es París y Estambul, y todo el
universo cabe en la palma de la mano
en el hueco de la muela
en la taza de mi ombligo, aquí
se miden las distancias de un lunar
a otro, de un pezón a otro,
aquí se muere de mil vidas
y se enferma de razón.

No te confundas, también es una
cárcel, es el otro lado de la luna
donde habitan los temores de hocico
grande, y los látigos del recuerdo
continuamente rasgan el ser,
también está el verdugo que
degüella las palabras mientras
nos persiguen los prejuicios de ayer.
Pero aveces, como en este hoy
puedo tranquilamente calcinar
mis puentes entre este y el otro mundo
y llorar a mis sobrevivientes a
carcajada abierta, y escribir con sangre
estas mentiras mientras tú las lees.



1 comentario:

Lo peor del mercado dijo...

Precioso!! Sabes algo? No importa como sean nuestros refugios para los demás, sino como son para nosotros mismos... pero que digo? Por un momento olvidé que somos los otros. Saludos desde Argentina.