25/03/2009

Aprieto fuerte los ojos, quiero que las cosas sean como eran hasta ayer, los vuelo a abrir pero no pasó nada: una cama queen size sin cabecera, buros de madera rústica, un closet hechizo, un librero atascado de libros y un escritorio donde no se puede ver que es lo que realmente importa. Son las 12 de la mañana de seguro no hay nadie en casa, ni hay para que levantarse, el sol es insoportable, respirar es insoportable.

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No puedo girar libremente en la cama siempre tu cuerpo es mi barrera, dormir abrazados me hace sudar a chorros, y siempre se me duerme el brazo izquierdo que no logra estirarse, y si me volteo para estirarlo siento tu calor en la espalda.

A veces siento que mañana ire a trabajar, y veré a mis amigas en el centro, sólo tengo que tomar el autobus y mi vida estará de vuelta, todo seguirá igual.

Son las ocho de la noche y siento ya la boca seca, no importa si pierdo el tiempo viendo la tele, o si camino imaginando las buenas fotos que podría tomarle a la ciudad si me hubiera acordado de traer camara, son las ocho de la noche y sé que falta poco para que vuelva tu cuerpo a marcar el límite entre mis sueños y los otros sueños.

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Tú eres mi límite y mi sueño, y lo que nunca soñé; cuando en las noches me aferro a tu cuerpo más que por amor es por asegurarme que no te has ido, que no me he ido, que sigo aquí, que está es la vida, y si no pues bienvenida sea la muerte. Nunca confesé que este destino quería, porque nunca creí merecerlo, porque siempre fue de las cosas que de seguro no eran para mi, ni las flores, ni hacer el amor a todas horas, siempre fui eso que es otra cosa, un ente raro, lejano, inexistente, eso por lo que no se necesita esforzarse.

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Si dejar que el tiempo corra cada fin de semana sintiendote dormir sobre mi es la realidad o es un sueño, me preocupa menos que saber que algún dia tiene que venir el final. No quiero volver a abrir los ojos ni cambiar este flotar por pisar ninguna tierra. Es simple, no quiero.

Pero los abro y la vida sabe a periodico viejo y hay que tomar mucho café, y dormir cuando el mundo está despierto, y escribir y componer cuando todos duermen, ver videos hasta la madrugada, y masturbarse hasta no tener fuerza en la mano, y sonreir, decir que no soy de esas chicas que no creen en el amor eterno. Son las 12 y algo, si me levantó ahora ¿podré ir a correr?