27/07/2007



EL HOMBRE SIN ROSTRO III
"En la actualidad, la humanidad es más sana que antes; sólo están enfermos unos pocos. Estos pocos, sin embargo, tiranizan al obrero, que está tan sano que no puede inventar ornamento alguno. Le obligan a realizar, en diversos materiales, los orna­mentos inventados por ellos." Ornamento y Crimen. Adolf Loos


Salgo de mi casa al despuntar el alba, trabajaré hasta que se me reviente el morral; el sol, el aire, y el cielo no existen, mas que esta cárcel de asfalto y de sal.


Me confundo en el mundo de tumbos, entre rostros, cuerpos y golpes. Soy uno más que cabecea en el sueño sin dueño de hierro, entre señoras y niños y locos, en este circo que es el pan díario, en este teatro de trajín absurdo.


Trabajo para unos hijos que no conozco, para unos ojos que no tienen llenadera, para unas bocas que tragan y gritan, para unas manos que despedazan y atan...


Llego en la noche arrastrando hasta el bofe, para recibir un bofetada de quejas; una bandeja de errores e iras, una cobija jalada de vieja.


No tengo rostro, no tengo nombre, ni esperanza; no tengo más que vejez y olvido de futuro, soy esto que se arrastra entre los días, las horas extras y los despidos; soy un engrane que se desgasta entre las muelas de esta enorme muerte llamada tercer mundo.

26/07/2007




EL HOMBRE SIN ROSTRO II

(breve y peligrosa visita al espejo)



"La evolución cultural equivale a la eliminación del ornamento del objeto usual. Creí con ello proporcionar a la humanidad algo nuevo con lo que alegrarse, pero la humanidad no me lo ha agradecido. Se pusieron tristes y su ánimo decayó... " Ornamento y crimen, Adolf Loos



Buscar mi reflejo al acicalarme es una ceremonia inútil, es imposible reconocerme.


Segundo a segundo el maquillaje cubre mi rostro y con él se barren tambien las expresiones; mi cara comediante se vuelve de goma, sintética y fléxible, soy todas las mujeres y ninguna. No tengo nada que recriminarles a los papúas, ni a los "darkys", ni a los que se han llenado el rostro de agujeros; como ellos manifiesto la primitiva pulsión de publicar y darles sentido a mis excesos, sólo que yo lo hago desde el más alto escalón de mi tiempo.


Hubo un tiempo en que yo era yo, y la vida tambien era un circo; pero en ese entonces yo no era este payaso guason, sino un trapecista. Cada día recorria con mi caja de cristal llena de sueños el cable largo y altísimo, cada día, bamboleando, temblando, luchando...


Hoy no. Prefiero vivir a ras de suelo porque es la única manera de no caer, he cambiado el cristal por el plástico porque ademas de ser baráto no se rompe aunque caigas, y los sueños...


Tengo amantes con carro, la última tecnología de la comunicación en mis manos, una vida libre de sueños, porque entre menos valga lo que cargues dentro nadie te lo quiere robar, o dime ¿tú me arrebatarías esta mierda? No creo, casi todos tenemos lo mismo; y lo mejor es que no duele, el plástico no duele, el aluminio no duele, el platino no duele, ni siquiera el oro duele. Nunca, más que a veces que como hoy busco desesperadamente mi rostro, y no lo encuentro.

25/07/2007



EL HOMBRE SIN ROSTRO I


Escribo en mi lap top, en lo más personal que tengo desde que no tengo tiempo de hablarle al espejo, y escribir frente a frente con una hoja blanca se me olvidó. Conozco gente que con lo poco que he viajado nunca pensé conocer, accedo a libros que jamás encontraría en cualquier librería, charlo horas con amigo imaginarios, envio abrazos que nunca recibiran, y besos que realmente no daría de estar en vivo.


Es difícil no ser bueno en la red, es difícil no ser buen amigo, crear buenos planes, ser cortéz, tolerante, flexible, y hasta consecuente; después de todo el teclado aguanta tanto, todo lo que deletrees...


Si camino en la calle y, el vacio me cae como muerto, quiero oír los pasos en otra calle, en otra ciudad, en otro mundo, sólo tengo que marcar un número, y otra realidad alterna hablará conmigo, ergo jamás estoy solo; por lo tanto todos los seres reales que caminan a mi lado se han vuelto menos importantes que los que viven en la otra calle, en el otro mundo, del otro lado de la linea. Mientras los satélites giran, yo creo estar rodeado, mientras mis brazos tienen más frío que el Mar Negro...


Me he dado cuenta que un contacto más y soy más hipocrita que cualquier fariseo, que un giño más, que una frase amable más y luzco más podrido que el cuadro de Gray... La cortesía es la forma más sofisticada de la indiferencia, de la falta de vida, de carne y huesos a quien asirse, amar, odiar o cuidar...


Los familiares, los amigos de siempre, las relaciones inconclusas bien pueden esperar mientras mi moral se entrevea en una pantalla, y venda mi alma al anonimato virtual de la fraternidad invisible, de los demás postmodernos atrapados en esta ventana.