20 ene 2007


"Andá a saber. Andá a saber si nos sos vos la que esta noche me escupe tanta lástima. Andá a saber si en el fondo no hay que llorar de amor hasta llenar cuatro o cinco palanganas. O que te las lloren, como te las están llorando"
Vivir lejos de los recuerdos tiene sus ventajas. Cuando despiertas en la noche, ahogándote de deseo, con la boca seca de besos y los brazos ardiendo de descanso; puedes prender la luz, ver las paredes llenas de fotografías, llenarte los ojos de ausencias repletas de colores, abrazarte de piernas con un oso blanco de peluche muerto.
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Recordar a kilómetros de distancia no es tan duro. Mientras ves tu vida desdoblarse como sábana de hotel, y tus dias correr entre una carretera y un barranco; sabes que a lo lejos hay alguien que ya no reza tu nombre, que se teje entre otros cabellos, que le rinde el alma a otras amargas muertes.
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Las estrellas siguen siendo las mismas de cerca y de lejos. Las ausencias que llenas a besos ahora son exactamente iguales a las que recurrias de cerca. Nada tiene que ver el lugar, sino la máldita imposbilidad de hacer concordar dos caminos, la estúpida y vital necesidad de seguir trás de nuestras metas, de asir nuestros destinos, de hacer crecer el mapamundi; aunque cada milimetro alcanzado nos estríe la carne, los huesos, los nervíos, el mal e ingenuamente llamado amor.
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Recorrer las calles al regresar, soñar con los labios perdidos, dibujar hasta la más mínima cicatriz de la piel, es tan inútil. Lástima nos escupe el cielo cada vez que elevamos la voz a una nube extinta. Ni toda la lluvia que se niega a llorar el mar es suficiente para llenarnos el horfanotorio del pecho; cada niño que no preñamos, cada promesa que se murió, cada sonrisa que no besamos, están tan vivos que ningún cataclismo podrá dejarnos completamente devastados.
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Andá a saber si en el fondo... te das cuenta que viviste en la orilla, que te dejaste vaciar y no recibiste mas que olvidos. ¡Caray que caro se cobra ser tu misma! Dan ganas de vender el personaje que lograste, llevarlo a cantar a garibaldí ( sí, gritá: "canta y no llores"). Andá a saber si entre carcajadas y presentaciones en teatro, no eres vos misma quién en está noche te escupe tanta lástima,andá a saber si no es necesario llorar de amor hasta llenar cuatro o cinco palanganas... hasta que te mueras de tanto que te estás viviendo.

1 comentario:

Desde un laberinto dijo...

Celebro tu regreso a la escritura de notas sobre un sol de hielo. Y esta nota me gustó mucho, sos muy buena escritora.
¿Realmente pensás que se puede vivir lejos de los recuerdos? Si es así te imploro que me digas cómo hacés por que yo lo intento, pero hasta ahora no tuve éxito. Tengo los recuerdos sobre mi espalda, tatuados en mis ojos, impregnados en mi nariz, en mi lengua y en mis manos que padecen del síntoma del miembro fantasma, ese extraño fenómeno que les sucede a aquellos a los que le extirpan un miembro y todavía lo sienten.
Qué triste que es saber que uno sólo recibió olvidos. Creeme que he llenado más de cinco palanganas y aunque me he vaciado de lágrimas, siempre surge una nueva que llama a las demás, y aunque me quedara desierto, ni todas las lágrimas del mundo me alcanzan para sacar de mi boca el sabor de los mejores besos y el calor de las mejores caricias. Voy a confiar en Cortázar que aconsejaba "Entonces tal vez fuera eso, estar en la mierda hasta el cogote y también esperar, porque seguramente Heráclito había tenido que quedarse en la mierda días enteros, y Oliveira se estaba acordando que también Heráclito había dicho que si no se esperaba jamás se encontraría lo inesperado". Hasta pronto y gracias por este texto